Hace
unos días, mientras revisaba el libro: Los 7 hábitos de la gente altamente
efectiva de Stephen Covey, encontré un pasaje que decía: “Todas las
cosas se crean dos veces. Siempre hay primero una creación mental, y luego una
creación física”. Si bien, su enfoque es hacia el liderazgo, no pude evitar
relacionarlo con el aporte que significa el BIM en la construcción.
Si recordamos, al
principio los planos se elaboraban con juegos de escuadras y en grandes mesas
de dibujo. Luego pasamos al CAD, donde usando un computador teníamos la
posibilidad de realizar dibujos primero en 2 y luego en 3 dimensiones, todo con
ventajas y desventajas.
Hasta
que llegó el BIM: Building Information Model, por sus siglas en inglés,
Modelo de Información de la Construcción si procuramos una traducción al
español. Mucha gente lo relaciona con diseños tridimensionales, simular
texturas, materiales y otros temas estéticos, que si bien son una parte, no lo
son todo. La diferencia clave con el CAD está en la “I” de información. Estamos
hablando de la combinación de una base de datos con el modelo tridimensional de
una edificación. Allí almacenamos todo lo referente a los espacios y sus
dimensiones, los materiales utilizados y sus características, elementos
estructurales, instalaciones, cronogramas de obra, costos, etc.
La idea es que en este modelo virtual, tanto arquitectos como diseñadores, ingenieros de las diferentes ramas y constructores, puedan trabajar de manera colaborativa generando el flujo de información que alimente la base de datos requerida para abordar la construcción física del proyecto. En otras palabras, una doble creación: primero virtual y luego física.
Hoy hablamos de varias dimensiones: BIM 3D al modelo tridimensional que incluye arquitectura e ingenierías; 4D, gestión del tiempo; 5D, gestión de costos; 6D, facility management y 7D, gestión energética. Actualmente existe también la iniciativa OPEN BIM, a la que se han sumado diferentes empresas y desarrolladores de software con miras a conseguir la interoperabilidad entre estas diferentes dimensiones y especialidades.
El BIM está en evolución constante y podría decirse que tiene como objetivo fundamental: La construcción de una base de datos integrada a un modelo virtual único, mediante el flujo de información que aportan los especialistas de un equipo bajo un esquema de trabajo colaborativo y así lograr una gestión más eficiente de los proyectos de construcción.
Si quieres saber más, escríbeme y con gusto te aportaré mayor
información en función de tus intereses.



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