miércoles, 15 de febrero de 2017

¿A quién le gusta correr riesgos?



Mark Zuckerberg fundador de Facebook dijo: “El mayor riesgo es no tomar ningún riesgo. En un mundo que cambia muy rápidamente, la única estrategia que garantiza fallar es no tomar riesgos”. Y es cierto, el pensar en un mundo sin riesgos es mentirnos a nosotros mismos. Buscar situaciones sin riesgos solo nos lleva a la inacción. Pero ¿A quién le gusta correr riesgos?, ¿Al director de proyecto? Nada más falso que eso. ¿Al cliente?, menos! No en vano Warren Buffet dijo que “las personas muy exitosas dicen NO a casi todo”. Es porque evalúan los riesgos.


Ahora bien, en un proyecto de construcción estamos habituados, cuando se habla de riesgos, a pensar únicamente en seguridad industrial. Y claro que es un tema ineludible, pero además, podemos encontrarnos con riesgos comerciales, operacionales, técnicos, financieros, e incluso políticos y regulatorios.

Una herramienta sencilla para gestionar los riesgos de un proyecto es la Matriz Probabilidad – Impacto. Con ella podemos definir las amenazas a las que debemos prestar más atención y tomar decisiones para actuar sobre ellas. En otras palabras las priorizamos y elaboramos un plan de respuesta. Con esta matriz podemos incluso cuantificar el tamaño de un fondo para contingencias en caso de que alguno de estos eventos se dé.


Los pasos a seguir recomendados por la Guía del PMBOK son:

  • Identificar los riesgos,
  • Hacer un análisis cualitativo y cuantitativo (Matriz P–I),
  • Elaborar un plan de respuesta, y
  • Dar seguimiento y control al plan.

El hecho de no dar importancia a la gestión de los riesgos, puede significar para el proyecto: pérdidas económicas, reducción de la calidad, complicaciones operativas, entre otros problemas. Pero sobre todo por fallas de seguridad: pérdidas humanas, que es una de las más graves amenazas que sufre nuestro sector por las características del trabajo que realizamos.


Con una adecuada gestión vamos a conseguir reducir los riesgos del proyecto, tomar decisiones correctas para evitarlos, mitigarlos o transferirlos a terceros que están mejor preparados para ello. Y así, llevar al proyecto al cumplimiento de sus objetivos.

El project manager puede ser arriesgado, tener una alta tolerancia a la incertidumbre, pero no es un aventurero. Es un profesional que sabe que los riesgos no se “corren”, se gestionan. Él sabe que debe identificar las oportunidades y amenazas que hay en el entorno para adoptar estrategias adecuadas que le permitan terminar con éxito el proyecto. Y asume ese reto con absoluta responsabilidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario