En
general, las reuniones no gozan de la simpatía de la mayoría de personas. Desde
las reuniones con los vecinos del barrio, hasta las reuniones de ejecutivos de una
empresa. Comentarios como: “Tengo mucho trabajo por hacer como para perder el
tiempo en una reunión!” son típicos y seguramente alguna vez han pasado por
nuestra cabeza.
En los
proyectos de construcción, a veces se consideran “un mal necesario”. Debemos reunirnos para ver “cómo va” la
obra. Pero si al final de una o dos horas nos encontramos más confundidos que
al principio, sin haber asignado tareas y responsabilidades, sin haber tomado
decisiones importantes, ¿Para qué nos reunimos?
El
problema no es la reunión en sí misma, sino la manera deficiente con que la
gestionamos. Y todo empieza en el plan. Planificar un proyecto en base a rubros
referenciales, como una primera aproximación está bien, pero está lejos de ser
la herramienta clave para conseguir nuestros objetivos. En primer lugar necesitamos
reconocer que la gestión de proyectos requiere un nuevo enfoque. Debemos pasar
de la gestión de actividades, a la gestión de personas y sus compromisos.
Por eso la importancia de las
reuniones, porque son la herramienta que nos permite aterrizar ese gran
diagrama de barras que está lleno de actividades y tiempos, pero que no es
real. ¿O sí? En mi experiencia esos planes jamás se cumplen.
Una reunión es el motor que pone en marcha a nuestro
proyecto, siendo el espacio donde los actores que intervienen en él, coordinan
sus esfuerzos, activando una red de compromisos a través de promesas
y demandas concretas que luego permitirán a cada unidad productiva actuar con autonomía pero alineadas al logro de
esos objetivos que son compartidos
por todos.
A manera de conclusión quiero
compartir con ustedes algunos puntos clave a tener en cuenta:
- Tener objetivos claros y comunes
- Definir la hora de inicio y la hora de finalización de la reunión
- Citar a todos los participantes clave (Gerencia, Superintendencia, Fiscalización, Subcontratistas, Proveedores, etc.)
- Preparar la información y materiales necesarios
- Contar con un espacio adecuado
- Ser puntuales!
Finalmente, cada participante en la reunión, además de asistir con la información necesaria de su competencia, debe ser un
representante que tenga la facultad y la capacidad de adquirir compromisos.
Buscamos que la reunión sea una herramienta eficaz y altamente productiva que
no deje temas pendientes por la ausencia de los responsables que puedan tomar
decisiones.



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